Editor’s note: Este artículo forma parte de una serie sobre fundadores de startups sin antecedentes técnicos que han lanzado empresas exitosas respaldadas por capital de riesgo.
En el competitivo mundo de las startups tecnológicas, la narrativa tradicional suele favorecer a los fundadores con un sólido trasfondo técnico. Sin embargo, Ilya Levtov, fundador y CEO de Craft, desafía esta noción. A pesar de no haber escrito una sola línea de código en su vida, Levtov ha construido una empresa de software de inteligencia de cadena de suministro que ha atraído la atención de 35 agencias federales y genera ingresos recurrentes anuales de varios millones de dólares. Su historia es un testimonio de que la visión empresarial y la capacidad de ejecución pueden ser tan valiosas como las habilidades técnicas en el ámbito tecnológico.
Un camino inusual hacia la tecnología
La trayectoria de Levtov hacia el mundo tecnológico es poco convencional. Nacido en la Unión Soviética, emigró a Inglaterra con su familia cuando era niño. Con dos padres músicos, comenzó a tocar el violonchelo a la edad de cuatro años y se formó en una escuela musical especializada. Posteriormente, estudió literatura inglesa en la Universidad de Columbia y participó en un intercambio con Juilliard, antes de decidir que su futuro estaba en el mundo de los negocios.
Su carrera comenzó en Goldman Sachs, seguido por un paso por la Escuela de Negocios de Stanford y una experiencia significativa en Spot Runner, una startup de publicidad que creció rápidamente. Durante este tiempo, Levtov se dio cuenta de que quería construir su propia empresa. Sin embargo, su camino hacia la fundación de Craft no fue directo y estuvo marcado por desafíos significativos debido a su falta de experiencia técnica.
Los desafíos de no ser técnico
Uno de los mayores obstáculos que enfrentó Levtov fue la necesidad de depender de otros para desarrollar su producto. Al no tener habilidades de programación, tuvo que contratar desarrolladores externos, lo que ralentizó el proceso de creación de su software. “Para un fundador no técnico, es fundamentalmente un proceso más largo llegar a algo”, comentó Levtov. Esta dependencia de terceros no solo alargó el tiempo de desarrollo, sino que también complicó la comunicación de su visión y la evaluación de los resultados.
A pesar de estos desafíos, Craft comenzó a ganar tracción. Las páginas de perfil de empresas que su equipo había creado comenzaron a aparecer en 100 millones de resultados de búsqueda mensuales, atrayendo aproximadamente 2.25 millones de visitantes orgánicos. Este éxito inicial demostró que había un mercado para su producto, aunque el camino hacia el financiamiento no fue sencillo.
La búsqueda de financiamiento en un entorno competitivo
Al intentar recaudar fondos en Londres entre 2015 y 2016, Levtov se encontró con la preferencia de los inversores por fundadores técnicos. “Recuerdo claramente que muchos fondos de capital de riesgo afirmaban que apoyaban a fundadores técnicos”, dijo. Sin embargo, su experiencia en Stanford y su trabajo en Venrock le ayudaron a asegurar financiamiento de Downing Ventures en el Reino Unido y más tarde de Uncork Capital en Silicon Valley.
Levtov reconoce que la preferencia por fundadores técnicos tiene su lógica, ya que estos pueden conectar directamente el concepto de negocio con el código que lo ejecuta. Sin embargo, su experiencia también le enseñó que esta desconexión puede ser costosa, ya que no siempre tiene la capacidad de identificar rápidamente si un desarrollador es el adecuado para su visión.
Descubriendo el negocio dentro del producto
El verdadero avance de Craft llegó cuando un representante de Lockheed Martin se puso en contacto con la empresa, sugiriendo que sus datos podían ayudar a rastrear cambios en una extensa cadena de suministro. Este enfoque permitió a Craft pivotar hacia un modelo de negocio más claro y centrado en la cadena de suministro. Posteriormente, la Fuerza Aérea de EE. UU. se interesó en su producto, lo que resultó en un contrato de cinco años por 6.5 millones de dólares en un tiempo récord de 94 días.
Levtov destaca que estos clientes no eran desarrolladores de software, sino usuarios de negocios con problemas específicos que necesitaban resolver. Esta perspectiva empresarial, según él, es donde su experiencia como fundador no técnico le otorgó una ventaja. Aunque puede que no pueda evaluar el talento técnico de la misma manera que un fundador técnico, tiene fortalezas en áreas como la comprensión del cliente, la gestión de personas y la recaudación de fondos.
El papel de la inteligencia artificial en el futuro de las startups
La llegada de la inteligencia artificial está complicando aún más el debate sobre la necesidad de fundadores técnicos. Con el avance de herramientas que permiten construir software sin necesidad de codificación tradicional, la dinámica entre fundadores técnicos y no técnicos está evolucionando. Sin embargo, Levtov sostiene que ambos tipos de fundadores son esenciales para el éxito de una startup. “Realmente se necesita de ambos lados”, afirma, sugiriendo que la combinación de habilidades técnicas y empresariales puede ser la fórmula ideal para el éxito.
En resumen, la historia de Ilya Levtov y Craft ilustra que, aunque la falta de habilidades técnicas puede presentar desafíos, también puede abrir oportunidades únicas. La capacidad de entender las necesidades del cliente y gestionar el crecimiento empresarial puede ser tan crucial como la habilidad de programar. A medida que el ecosistema tecnológico continúa evolucionando, el enfoque en la colaboración entre fundadores técnicos y no técnicos podría ser la clave para la innovación y el éxito en el futuro.